Bitácora de escritura 3


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Por fin terminé de escribir la colección de cuentos de la que hablé en Bitácora de escritura 1. Espero que pronto vea la luz del mundo a través de su publicación. Mientras tanto sigo escribiendo. Después de un breve periodo de descanso retomé los ejercicios de escritura y noté que no empiezo de cero y sin un proceso de escritura. En esta ocasión cuento con un registro de ese proceso creativo y he decidido compartir un par de puntos en esta nota.

Lo primero que definí fue la idea que quería desarrollar. Conforme pasaban mis días de descanso dejé que la idea creciera. Ya no solo pensaba en el tema sino en los personajes, ¿quiénes son los personajes? ¿cuál es su historia?, ¿por qué actúan como lo hacen?

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Esta fase es de mis favoritas porque doy rienda suelta a la imaginación. Ella como sabia de la alquimia, mezcla recuerdos con fantasías y fragmentos de vídeos con sueños. Con esa argamasa construyo las anécdotas de cada personaje; ellos nacen cuando se describen a sí mismos. Incluso los nombres se forman, junto con la personalidad. Para no extraviarme, escribo las anécdotas que visualicé, aunque es probable que solo use ciertos fragmentos para la obra.

Ahora mismo, en lo que menos pienso es en recortar y corregir, sino en dejar que la idea surja con todo su potencial y que solidifique, como en la formación de sistemas planetarios: primero  una nube difusa de polvo y gas girando sin forma definida, hasta que las partículas comienzan a atraerse. Chocan y se agrupan hasta convertirse en planetas, cuerpos coherentes que revelan la estructura que siempre estuvo latente.

Mientras tanto, cada ejercicio imaginario me sirve para practicar desde qué punto de vista será narrada la historia. En cada ejercicio practico los distintos tipo de voz: primera, segunda o tercera. Así no tengo que corregir todo el documento si decido probar esas diferencias más tarde.

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Para definir cuál será la estructura de la narración elaboro dos líneas del tiempo. En la primera ordeno los hechos según el orden cronológico en que ocurrieron. En la segunda, los organizo en el orden en el que serán narrados. Esto me ayuda a definir el ritmo de cada uno.

Cuando tengo momentos de bloqueo, me distraigo con otras actividades para evitar pensar en la historia, que más bien parece una maraña. Honestamente, lo único que me ayuda a salir de esos baches es la lectura. Analizar las técnicas que el o la autora usó para, por ejemplo: describir un entorno mientras los personajes se encuentran en movimiento, evitar explicaciones sobrecargadas y diluirlas a través de diálogos o cambiar de ritmo de manera adecuada en los momentos de acción o reflexión.

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Las personas no nacemos con un don de la escritura, no. Nacemos con el interés por la literatura y sumergirnos en la fragancia que desprenden las páginas. Sin embargo, el ejercicio de la escritura no es muy distinto al que tiene que hacer un músico al practicar a diario. Al igual que un desarrollador de software, es necesario actualizar las lecturas y aprendizajes de forma constante.

Este registro no solo me ha permitido organizar ideas, también tomar decisiones narrativas con mayor claridad. Cada ejercicio, lectura e intento forman parte del mismo proceso de creación. Espero que te haya gustado esta nota. Me gustaría mucho conocer otros tipos de procesos creativos, así que no dudes en compartir el tuyo en los comentarios que están abajo de esta nota. ¡Hasta la próxima!

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scarbor-siu

4 respuestas

  1. Totalmente tú 🩷

    1. Muchas gracias por leerme, Ana.

  2. El mayor de los éxitos para tus cuentos ✨🤞

    1. Yeah! muchas gracias por los buenos deseos, Víctor!! Gracias por leerme

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